Dos ejercicios que limpian tu mente y activan la ley de la atracción hacia lo positivo
Desde los anales de la historia espiritual de la humanidad, nos llegan ejercicios que ahora el mundo ignora, cuyo real potencial y significado rebasan los sueños de la cineasta de ciencia ficción más creativa.
Es muy probable que en tus viajes a la India o al Tíbet, hayas llegado a conocer Yogis de edad indeterminada, quienes suelen verse más jóvenes y saludables que sus descendientes.
La mayoría ignora su edad, porque esa medida de tiempo no les es importante. ¿Qué les es importante, entonces? Lo que es vital para estos Yogis es ese camino que olvidamos para sobrevivir físicamente. Aquí hay una gran paradoja: la supervivencia física es el fundamento para llegar a la coronación del espíritu.
Estos ejercicios forman la base de una larga trama de prácticas cuyo fin es preparar tu cuerpo y tu mente para los primeros pasos de las iniciaciones espirituales.
Si bien la unión con tu Yo Superior puede no ser tu objetivo, si realizas estas dos prácticas con convicción, calma, disfrute y consistencia, pueden y van a cambiarte radicalmente. Ya sea si tienes una vida complicada y estás al borde del abismo, o una vida sabia y feliz, los resultados positivos no se harán esperar.

La Policía Mental (Modo Observación)
He leído sobre este ejercicio tanto en textos de yoga, como gnósticos, cristianos, budistas, e indios. Le puse ese nombre porque es así como actúa tu mente cuando lo pone en práctica. Al principio, Julio Durand, mi maestro, me lo explicaba de una manera clara y concisa, pero mis egos no me permitían ponerlo en práctica; estaban en modo de alerta, y trataban de protegerse apegándome a aquellas cosas por las que ellos vivían a través de mí.
¿Qué son los egos?
Son esos pequeños programas que hemos generado subconscientemente por educación y por la cultura en la que vivimos, a lo largo de nuestras vidas. Esas apps son como pequeños troyanos, que, si nos descuidamos, y nos pegamos mucho a ideas o situaciones que identificamos como problemas, detonan un círculo vicioso de obsesión (exceso de apego) sobre un tema que me genera estrés, y, si me abandono a la obsesión y a la autocompasión, dichos troyanos se actualizan hasta convertirse en virus difíciles de erradicar de mi hardware. Nuestros egos dan forma a nuestra personalidad, definen nuestro comportamiento, atraen lo negativo que nos pueda suceder, definen nuestras reacciones y son la causa de nuestras malas decisiones.
Entonces, el objetivo del ejercicio de la policía mental es: reconocer, observar, y desactivar egos.
la observación
Para empezar, vas a dividir tu mente en dos: una parte que observa, y una parte que actúa libremente como siempre. Esa parte que observa está ejercitada en observar y juzgar lo externo como un método normal de supervivencia. A partir de mi experiencia de vida en la observación, puedo determinar situaciones que me ponen en riesgo o que llego a calificar de seguras.
Ese mismo ejercicio es el que debo aplicar a mi funcionamiento interno: observo cómo pienso, qué digo, cómo actúo.
Sin embargo, en lugar de dirigir la mirada hacia nosotras mismas, como Jesucristo habló con su: mira el tronco en el ojo propio, y los discípulos de Apolo con su: conócete a ti misma, hemos aprendido a observar y juzgar el comportamiento ajeno.
Eso nos coloca en un estatus casi intocable en el que siempre tenemos la razón, o nos cuesta aceptar nuestros errores. No queremos que se piense mal de nosotras, por lo tanto, tratamos de proteger nuestra imagen. Pero, si quieres progresar en todo sentido, necesitas bajar esas defensas ante ti misma, y estar dispuesta a reconocer tus faltas. Es como ser una atleta. No ver los errores, que todas tenemos, nos impide mejorar nuestra técnica y superar nuestras marcas. El objetivo del modo observación es que llegue a ser un sentido más que puedas practicar a cada momento sin esfuerzo.
Transformando pensamientos negativos
Lo que tengo que detectar antes que nada es: ¿esto es positivo, o negativo? De momento, voy a dejar pasar los pensamientos positivos y me voy a centrar en los pensamientos negativos.
Tengo dos opciones:
Primero, los cambio por positivos. Esta opción es válida. Hacerla, ya genera un cambio en el chip. No desaparece el ego que lo origina ni lo llego a conocer, pero al cambiar una idea a modo positivo, estoy organizando la utilización de mi energía, apartándola del caos, haciendo que actúe ordenadamente para mí.
La otra posibilidad al detectar un pensamiento negativo es dejarlo fluir. En ese caso, mi policía mental está activa, observadora; como la vigilante que no solo ha detectado la actitud sospechosa de una aparente malhechora, sino que la sigue hasta ver cómo realiza su fechoría. Es ahí cuando hay que detener al ego, y como si se le sometiera a un interrogatorio, indagar su origen, descubrir con qué miedos está enlazado, por qué tengo esos miedos.
Ejemplo: estoy atendiendo a las pequeñas en la casa y escucho a mi pareja hablar con una amiga con voz que denota un buen grado de confianza. Me dan celos. Empiezo a elaborar un plan para agarrar su celular cuando vaya a hacer las compras, y seguir el patrón de sus dedos para desbloquearlo. Me imagino que tiene un amorío desde antes de la cuarentena, y de que, a pesar de no verse en persona, mantienen el contacto, y que se hablan justo cuando yo estoy ocupada con las niñas, etcétera. Sigo elaborando y suponiendo, es decir, creando en sentido negativo.
Si no he activado mi policía mental con todo este proceso, es como haber dejado entrar a mi casa a una ladrona quien, no solo encontró la puerta sin seguro, sino una bandeja de comida deliciosa y calentita servida para ella con un cartelito que dice gracias por robarme. Si, en cambio, al detectar ese primer sentimiento de celos yo he activado mi modo observación, puedo llegar a las causas de mi inseguridad, como por ejemplo: esa inseguridad es una programación cultural; o, no tengo ningún fundamento para dudar ahora, pero mi pareja anterior era demasiado mentirosa y yo proyecto eso en mi actual pareja. Además, estoy absolutamente segura de que siempre me la van a hacer; o, después de todo, tanto mi pareja como yo tenemos igual derecho de hablar con confianza con nuestras respectivas amistades. Es necesario hacerse preguntas sobre el origen de ese pensamiento: ¿Siempre he sido celosa o es la primera vez? ¿Por qué necesito distraerme con lo que él/ella hace? ¿No será que en el fondo me está frustrando jugar yo sola con los niños? Y si fuese cierto que siempre eres celosa y siempre te metes con infieles, ¿por qué sucede? ¿Qué necesitas probarte a ti misma? ¿Es mejor saber que te va a pasar algo doloroso que saber que mereces una vida mejor? Quizás encuentres que en el fondo evitas hablar de tus sentimientos y eso te genera una sensación de culpar a alguien más. Las causas para nuestros dolores e inseguridades están ahí si sabes escucharte y buscar, si reconoces cuándo vives en negación y cuándo estás dispuesta a aceptar, con cariño, con paciencia, quién eres realmente: eres Luz.

Afirmaciones de Incorporación Positiva
Separa entre diez y veinte minutos de tu mañana para sentarte en un lugar hermoso de tu casa, antes de que se despierten los demás. Durante ese tiempo, vas repitiéndote frases como: soy luz, me amo, soy hermosa, a cada segundo tengo motivos para sonreír, me encanta recibir todo lo positivo, me merezco y recibo infinidad de bendiciones, soy fuerte, soy inteligente, etcétera. Cada que pienses una afirmación, tienes que reunir los siguientes requisitos:
La frase debe estar en positivo y presente: es decir, no puedes pensar “no soy pobre”, sino, “vivo en la abundancia”, o “soy millonaria”. Tampoco puede ser algo como “quisiera ser millonaria” o “seré millonaria”. Debe ser “soy millonaria”, “soy poderosa”, “mi fuerza de voluntad es poderosa”, etcétera.
Acompaña cada frase con la sensación de ser y estar viviendo lo que estás diciendo. A veces toma tiempo, pero es una manera de reprogramar. Como cuando vas ejercitando un grupo muscular de una manera inusual. Toma un poco de tiempo llegar a la maestría, pero no mucho. Hay una frase que dice “fake it till you make it”. Es cierto. Pero en este caso es solo revertir el proceso del app defectuoso. Créelo, ya lo eres. En ningún momento permitas que una parte de ti crea que no es así.
Al terminar cada afirmación, siente mucho agradecimiento, y al mismo tiempo sonríe y repite tres veces: gracias. Verás las maravillas que logras con este ejercicio.
Si te cuesta concentrarte ya sea por ruido externo o interno, intenta oír música especial para meditar.
A mayor ruido interno, mayor énfasis en el ejercicio de modo observación o policía mental.
Sobre el autor: Úrsula Carranza Peñaranda. Bachiller en Humanidades con mención en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú y egresada de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya de la carrera de Filosofía. Con más de 30 años de experiencia como deportista, de los cuales, 15 años como entrenadora de acrobacia e instructora de Hatha Yoga desde 2017 a la fecha. Conoce más sobre Úrsula en nuestro directorio
