La segunda parte de cómo hacer el horario más efectivo para ti y mantener tu vida fluyendo en el orden y la tranquilidad
Hace unos meses inauguré la presencia de mis blogs en Aquí Mando Yo con el tema de la organización, y cómo elaborar un horario que me ayude a fluir en mis quehaceres diarios, en esencia, fluir en mi vida.
Recibí muchos comentarios entusiastas, incluso hubo quienes lograron hacerse de un horario que les empezó a funcionar. Sin embargo, varias de las personas que emprendieron con éxito las primeras semanas de aplicación del sistema, pronto volvieron a un estado muy parecido al inicial: a la desorganización que me pone ansiosa, que me estresa, que me deja con la sensación de que NO TENGO TIEMPO PARA NADA.
Debido a esto, ubiqué los factores que le faltaban a mi propuesta inicial, y que hacían de mi organización una práctica exitosa, como una perfecta armonía.
Antes de esta parte complementaria, hago un recuento breve de los principios del blog anterior, Organización al Fin, para que confecciones tu horario:
1) Establece un mapa de tus prioridades.
Si no está en tu horario lo que tu corazón quiere, no vas a tener el combustible para seguir con el resto de tu vida. Quizá porque tu corazón eres tú. ¿Te hace sentido? Debes definir qué es lo más importante para ti. Es lo que harás a diario, ya sea por media hora, una hora, o el tiempo que le des; un tiempo realista. No es realista, por ejemplo, imponerte ocho horas martirizantes que vas a terminar por abandonar al segundo día, si antes de eso no solías escribir versos con regularidad. Así le dediques sólo 20 minutos a cada cosa importante, DEBE ESTAR EN TU HORARIO TODOS LOS DÍAS.
2) Insoslayables diarios:
Tiempo para la familia, quehaceres del hogar, o trabajo. Ojo, no debes dejar esos tiempos al azahar. Las tareas con los niños deben ocupar, por ejemplo, 40 minutos de cada tarde; limpieza, quizá la primera hora de la mañana. Nunca excedas cada tarea del tiempo asignado, salvo excepciones; tuviste una emergencia laboral y te tuviste que quedar un par de horas más, pero esto no sucede nunca, o muy poco. Si es algo que suele suceder, considera las horas extra como fijas dentro de tu horario. Así, cuando te toque terminar temprano, tienes tiempo libre.
3) Deja varios espacios libres.
Tres horas libres al día (o más) es algo que puedes realizar, incluso deja libres tus fines de semana salvo por tu prioridad principal. Si no descansas, si no dejas un tiempo para ti en el que te puedas sentir libre de hacer lo que quieras o no hacer nada, no estás proponiendo un horario realista, así eso vaya en contra de todo lo que has aprendido.
Nota mental: el trabajo está a tu servicio. Si está costándote tu salud y tu estabilidad psicológica, es momento de replantear tus argumentos.
Filosofía de la Guerra de las Galaxias: debes desaprender lo que aprendiste [para progresar].
Hasta aquí un resumen del blog anterior. Si lo realizaste con éxito y sigues organizada, quizá debes haber inferido los siguientes principios, que son los que deben aplicar quienes no lograron mantener la constancia con su primer horario:
SÉ CONSCIENTE DE QUE TU HORARIO SE VA A MODIFICAR CONSTANTEMENTE
Nuestra vida es móvil, no es un cuadro estático que se va a mantener así a lo largo del tiempo.
La realidad de la vida es de cambio permanente, ese cambio se va a representar en tu horario diario y eso es absolutamente normal.
A veces hay modificaciones en tus demandas laborales o familiares que exigen una movilización de horas. Quizá debas incluso reducir el tiempo de cosas sumamente importantes. Pero es necesario que practiques tus prioridades a diario, aunque sea por algunos minutos al día.
Desconfía del impulso por abandonar tu prioridad. Si has establecido como prioridad escribir un poemario y te embarcaste en un proyecto que ahora no te convence, debes hacerte las siguientes preguntas: ¿qué tan seguido en mi vida emprendo proyectos que luego abandono?; ¿realmente quiero escribir, o es algo que me he/han impuesto y por ende pienso que tengo que lograr para ser reconocida, etcétera?
Si fuese cierto que sueles emprender proyectos y luego abandonarlos, entonces, DEBES QUEDARTE EN ESE PROYECTO INICIAL así ya no estés convencida. Por dos razones FUNDAMENTALES: primero, porque necesitas disciplina. No serás disciplinada si no te ejercitas en ello. Lo segundo, sólo terminando el proyecto sabrás al final si te estabas autosaboteando para no hacer lo que realmente quieres, o si es cierto que este proyecto en particular, o cada cosa que emprendes con entusiasmo y luego abandonas, no es para ti.
De aquí se desprendería otro gran resultado de este ejercicio de llevar tu proyecto a término: descubrir la razón por la cual te entusiasmas rápidamente con algo que luego vas a abandonar.
Si éste fuese tu caso, requieres rehacer tu mapa de prioridades no según el dinero que necesitas, ni según el reconocimiento (lo que tu familia o el público podría pensar de ti), ni para conseguir pareja, etcétera. Tu prioridad es lo que tienes en el corazón. Eso no tiene explicación ni fundamento aparente.
Steve Jobs contaba que siguió cursos como oyente en la universidad, pues no tenía dinero para pagarlos. Sin ningún sentido, se metía en los talleres que le llamaban la curiosidad. Por ejemplo, una vez entró a un taller de tipografía. ¿Qué podría pensar hacer alguien que en ese momento necesitaba con urgencia el dinero al meterse en un taller de tipografía, si en sus planes ni siquiera estaba remotamente la intención de ser editor? No lo sabía. Pero si no fuera por ese taller, como él mismo dijo, no estaríamos escribiendo en esos programas en nuestros equipos electrónicos con la fantástica gama de distintas opciones de letras para presentar nuestros trabajos. Si te pones a pensar, es probable que todo lo más maravilloso que te ha pasado en la vida haya llegado sin que lo busques, o porque solo seguiste un impulso.
Yo conecté con mi marido en un contexto que no podía suceder para mí. Ambos éramos conocidos cercanos, pero no nos veíamos desde hacía varios años. Llevaba varios meses siguiendo una limpia emocional que incluía no tener vida social. Solo iba al club frente a mi casa a dictar Yoga, a entrenar, y a mi trabajo en un show aéreo. Les había anunciado a mis familiares y amigos que, durante ese año, no iría a matrimonios, bautismos, reuniones, etcétera, salvo la interacción necesaria con la familia. Un día, me llama una amiga a invitarme a su cumpleaños. Yo ya le iba a declinar la invitación, pero seguí un impulso inexplicable. Se sentía mal no ir. Cuando José y yo nos reencontramos en esa reunión, ocurrió la magia.
NO PONGAS EN TU HORARIO TAREAS QUE NO TE COMPETEN
Este acápite es especial para aquellas personas que comparten el espacio con roomies o con familiares holgazanes o más desorganizados que tú, o quienes abusan (a veces sin darse cuenta) de tu energía. Pero también va para quienes trabajan en equipo y asumen tareas que no les competen, para las cuales no les pagan, y lo hacen de buena gente.
Te cuento algo: no es una buena acción fomentar la flojera de los otros; no es una buena acción permitir que alguien siga viviendo en un error si ese error directamente medra tu energía y hace que malgastes un tiempo que deberías redirigir para el engrandecimiento de tu propia vida. Aquí no hay ningún tipo de egoísmo. Jesucristo dijo que ames a los demás como a ti misma. Recalco, COMO A TI MISMA. Esto implica que DEBES saber amarte.
Debes saber cuidarte, y esto implica cuidar tus emociones y tu mente en primer lugar, y tu cuerpo.
Piensa en esto, y perdona la comparación burda: tu cuerpo es el equivalente de tu automóvil: ¿le prestas tu automóvil a tus amigos o familiares para que hagan su vida cuando a ti te hace falta, mientras ellos mismos disponen de automóviles que están parqueados cómodamente en sus casas o a quienes no están pasando por una situación especialmente difícil? Pues no.
De la misma manera, no malgastes tu energía mental, emocional ni corporal en hacer cosas para organizar la vida de los otros. Si cuidas así tu auto, es lógico que tengas que cuidar muchísimo más de ti misma. Eres más importante que cualquiera de tus posesiones. Primero organiza tu vida. Solo cuando tienes tus cosas en organización constante, estás en la posición de ofrecer alguna ayuda de valor SI TE LO PIDEN y si realmente alguien lo necesita y no está abusando de ti.
Piensa, ¿me gustaría que mi hija o mi hijo estén en esta situación en la que gastan energía para otros en vez de invertirla para sí mismos?
O, ¿quisiera que fuesen independientes, fuertes, y que tuvieran a gente que los ame y los apoye cuando lo necesiten, y que ellos sean voluntariosos cuando otros están en verdadera necesidad?
Si quieres lo mejor para los tuyos, empieza a dar el ejemplo. Deja ya de hacer cosas que no te competen.
Si el mundo parece caerse a tu alrededor a pesar de que hablaste y trataste de organizar como adulto y entre adultos esa situación (como mi amiga Angie que vive con una roomie muy descuidada con la limpieza), deslígate de eso.
Ya no es tu problema.
Te toca APRENDER EFECTIVAMENTE a encontrar la paz y relajarte. Verás qué liberador y delicioso se siente. Si lo necesitas, pide ayuda. Todas necesitamos dejar de lado la idea de la mujer maravilla heroica que lo puede hacer todo. Tengo noticias para ti. Está bien aceptar que no podemos hacer todo. ¿Sabes por qué no podemos hacer todo? PORQUE NO DEBEMOS HACERLO TODO. Si piensas que está en nuestra naturaleza, pues te equivocas. Es uno de esos falsos conceptos que hemos aprendido de una cultura que está también rehaciéndose constantemente. Los hombres no pueden hacerlo todo, y nosotras no somos diferentes en ese sentido, así que let it go.
INCLUYE EL FACTOR INESPERADO
En mi horario he puesto de lunes a viernes de 3 a 4 pm un espacio que dice trámites en línea. Así si tengo que hacer transacciones bancarias, compras, quejas, investigación, etcétera, uso esos momentos. Si no tengo nada que hacer, me quedan esas horas libres para dormir, salir a caminar, leer, pasarla con mi marido, pensar o lo que sea.
También soy consciente de que hay días especiales. No los llamo días malos porque ya les estaría dando una connotación valorativa que acrecentaría mi estrés, y lo que queremos es vivir en tranquilidad. La tranquilidad emocional mantiene una química corporal que fomenta la fuerza y la salud, mientras que el estrés o la ansiedad constantes mantienen una química corporal alterada que genera cambios negativos en nuestro cuerpo y nuestra mente. En un día especial quizá mi papá necesite ayuda y yo deba dejar de lado mi horario para pasar la tarde con él; o si mi hija quiere hablar dos horas por teléfono y necesita el cien por ciento de mi atención, todo fluye. Quizá amanezco con cólicos, entonces en vez de quejarme y maldecir mi salud, como lo hacía hasta hace no mucho, me relajo, trabajo un poco en la cama con mi bolsa de agua caliente sobre la panza, agarro un buen libro o pongo una buena película y dejo que la vida me consienta.
El hecho de SABER que vas a tener días que desconfiguran tu horario es necesario para mantener ese cosmos. Ten en cuenta cómo funciona el universo. En las galaxias pueden crearse estrellas o destruirse, el cambio es Ley, pero lo que nunca deja de suceder es que las galaxias siempre están avanzando, siguiendo su curso y evolucionando.
La Ley del cambio constante está en nosotras también. Aceptémoslo y fluyamos con eso.
Sobre el Autor:
Úrsula Carranza Peñaranda. Bachiller en Humanidades con mención en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú y egresada de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya de la carrera de Filosofía. Con más de 30 años de experiencia como deportista, de los cuales, 15 años como entrenadora de acrobacia e instructora de Hatha Yoga desde 2017 a la fecha. Conoce más sobre Úrsula en nuestro directorio
