¿Y si elijo lo que me hace feliz?

Novela corta sobre un corte de pelo fallido, una amistad perdida y una dignidad intacta.

Esta mañana me encontré con Andrea. Me tomó por sorpresa porque hace tiempo que no la veía, si hago memoria, desde que Alonso y yo terminamos, ella era su mejor amiga, ¿te acuerdas?

Bueno, la verdad es que  ella podría ser la mejor amiga de mucha gente, ya sabes, de aquellas chicas que tienen cerca de mil amigos y hasta podría asegurarte que frecuenta a la mitad de ellos.

 

El maligno corte de pelo

Me quedé conversando un rato con ella, le comenté sobre mi pelo, ya sabes, de lo que hablamos las mujeres para hacer conversación. Le conté que me había tardado casi un año para que por fin se viera algo más decente y que ya estaba preparada psicológicamente para buscar un nuevo estilista…

Lo seee!! No puedo dejar de hacer broma de eso, tú sabes lo  importante para mí es tener un buen corte de pelo y lo horrenda de esa experiencia en la que me dejaron como Charlie y la fábrica de Chocolate, la versión de Johnnie Depp.  Algunos llegaron a resaltar mi enorme parecido con cualquiera de Los Beatles, pero solo por el corte de pelo. 

Fui objeto de la burla, no malintencionada, claro,  de amigos y compañeros de trabajo.

 

Ella me comentó que conocía a la persona perfecta para hacerme ese tan esperado corte.

Es mas – me dijo – que tienes que hacer ahorita?

Yo, yo, y… – tartamudeé, intentando inventar una excusa recordar si tenía algo que hacer.

Me agarró suavemente de la muñeca y jalándome hacia su carro me dijo – Nada,  vienes conmigo, entonces. ¡Estoy super emocionada de haberme encontrado contigo! así mientras vamos quiero escuchar tu versión de la historia con el imbécil de mi amigo Alonso o hablamos de otra cosa también, si quieres.

Si te soy honesta, no super que hacer, por una parte quería escuchar lo que podría haber dicho Alonso sobre nosotros y saber de él (ay amiga, no me grites) pero por otro no sé si yo tenía alguna otra opción para zafar de lo que estaba pasando. De todas maneras, lo encontré interesante, sobre todo desde que, como sabes, decidí tomar todas las oportunidades que se me presentaran, o sea, ley de la atracción a full. Si las oportunidades se presentan es porque son para ti ¿Es así como funciona la ley de la atracción, no?

Si las oportunidades se presentan es porque son para ti ¿Es así como funciona la ley de la atracción, no?

Seguí pensando mientras subía al carro de Andrea

Ella recibió unas tres llamadas de diferentes personas durante los 30 minutos que duro el trayecto hablando animosamente y contagiándolas con su alegría. ¡Incluso yo me sentía feliz de estar haciendo algo super girly y espontaneo! Bien sabes que la espontaneidad no es cosa que me caracterice.

 

Llegamos

Llegamos a lo que yo pensé sería un spa/peluquería grande pero no, llegamos a una pequeña tiendita en un pequeño centro comercial.

Entramos y Alicia nos recibió con una sonrisa enorme. Era la única persona que estaba allí, es más no había más muebles que una silla donde yo me sentaría y una pequeña mesa de madera que servía de recepción y un par de sillas de espera que no hacían juego. Tampoco había espacio para más en ese lugar.  Alicia abrazó a Andrea con mucho entusiasmo.

Yo estaba impresionada, con los ojos abiertos de par en par, observando las paredes. ¡Las cuatro únicas paredes estaban pintadas de rosado fuerte, incluso la puerta del aún más pequeño baño estaba pintado de rosado, pero un rosado fuerte como un caramelo de fresa, de esos que recolectábamos de las piñatas cuando éramos niñas, de esos!  

La cortina que cubría la puerta de entrada eran también del mismo color pero tenían unas pequeñas incrustaciones plateadas. Un poco feo la verdad pero ya sabes que de gustos y colores..  

 

Toma asiento – me dijo Alicia, sacándome de mi estupor causado por tanta rosadez.  

Andrea se sentó en una de las sillas que no hacían juego y Alicia en el piso, frente a mí, apoyando su espalda contra la pared. Tenía un iPad en la mano. Como de costumbre en este tipo de situaciones,  Alicia preguntó que corte me gustaría que me hiciera. Yo comencé a contarle mis peripecias con los cortes de pelo, lo difícil que era para mí encontrar a alguien con quien me sintiera a gusto, de como pensaba que el cortar el pelo es un arte, etc, en fin, mi cuento de siempre, ¡ya sabes!

 

Alicia

Alicia me interrumpió a la mitad de una de mis historias sobre las diferentes burlas no intencionadas de mis amigos y enseñándome la pantalla de su iPad leyó sus apuntes: corte de pelo 110 soles, terapia 230 – bromeó y me sonrió diciendo: “También soy psicóloga”

Que excelente idea, Alicia, me parece una estupenda idea de negocio – exclame y me reí pero Alicia rápidamente me interrumpió,  y mientras le daba una mirada de complicidad a Andrea, añadió: “Antes de abrir esta peluquería, solamente me dedicaba a mi práctica, veía a pacientes a diario, incluso Andre me ha recomendado a algunos” 

No fue difícil, era muy buena psicóloga – dijo Andrea

Yo escuchaba atentamente su historia.

Sin embargo, hace un poco más de un año, me sentí agobiada con la carga de trabajo. Realmente no sé qué me paso pero la única forma de manejar el estrés fue bebiendo. Llegó un momento que solo dejaba de beber para dormir.

“Wow Alicia” –  dije yo – “verte tan bien ahora, yo nunca lo hubiese pensado”. No salía de mi asombro de lo que estaba escuchando.

“Nosotros estábamos super preocupados por ella” – dijo Andrea

Alicia mirando con mucha dulzura a Andrea continuó: “Felizmente con la ayuda de amigos tan buenos como Andre, salí de ese caos en lo que se había convertido mi vida. Descubrí que mi pasión es ayudar a las personas a sentirse bien consigo mismas. Así es como una mañana decidí cambiar mi vida por completo, estudie un curso de belleza y abrí esta peluquería hace dos semanas. Aquí combino mis dos carreras, ayudando a mis clientes a resaltar tanto su belleza interior como exterior sacando a relucir la belleza en sus almas”

Que linda historia, inspiradora sin lugar a dudas– exclamé yo. Un silencio, de esos que dan paz, inundó el ambiente.

 

La discordia

A los pocos segundos, recordé que yo estaba allí por un corte de pelo, pero no cualquier corte de pelo sino uno bueno, porque había tardado mucho tiempo, más de ocho meses y unas no pocas lágrimas, que mi pelo creciera de nuevo para poder cortarlo después del desastre que me hicieron. Y allí fue que me di cuenta, Alicia no podría hacerlo.

Ella es nueva en la profesión y yo no estoy dispuesta a arriesgar, ni a ser objeto de burlas otra vez, me lo había prometido a mi misma.

Entonces, muy educadamente me levante del asiento y dirigiéndome a Alicia y a Andrea les dije: “Lo siento mucho, pero recordé que debo estar en otro sitio y voy a llegar tarde si no me voy en este minuto. Fue un gusto conocerte Alicia y tu historia es muy inspiradora. Andrea te veo luego, mil gracias, yo agarro un taxi de aquí no más, ya nos estamos hablando”- y me dirigí a la puerta.  Andrea no entendió, o no quiso entender, que yo no tenía ninguna intención en dejar que Alicia me corte el pelo y me dijo: “pero.. y tu pelo?’.

“Uy, si, que pena será en otro momento”

No termine de decir esa oración cuando Alicia salio corriendo por la puerta, llorando decepcionada.

 

Eres Egoista y Superficial

“Mira lo que has hecho, eres tan egoísta que no puedes darte cuenta de que con tus actos hieres a las personas. Debe ser tan horrible ser tan superficial como tú que solo piensa en un estúpido corte de pelo cuando esta mujer ha logrado rehacer su vida cuando todo parecía perdido, no puedo creer lo que has hecho” – me gritó Andrea, furiosa.

Yo me quede helada y más cuando vi que Alicia salía de la licorería con una botella de vodka en la mano tomándosela como si fuese agua.

“Ohh no, Alicia!” – grito  Andrea y con ojos ardiendo de rabia me dijo: “Mira lo que has hecho, has hecho que Alicia vuelva a la bebida, que arruine su vida”

 

Yo me quiero y te quiero

Antes, esta situación, me hubiese dejado en estado de  shock, tensa, sintiéndome muy estúpida por haber hecho que esta mujer volviera a ese mundo espantoso del cual le tomó mucho tiempo y esfuerzo salir. ¿Acaso no hubiese mejor dejar que me corte pelo? Su problema es mucho mayor que el mío, en todo caso.

No te voy a mentir, sentí algo de culpa, un poco de remordimiento por ser tan egoísta pero a la misma vez sentí rabia porque Andrea me había culpado por algo que no fue mi intención, incluso porque yo no tenía planeado ir y ella me llevo casi sin que mi opinión contara.

Sin embargo, yo tengo claro lo que quiero, lo que me hace feliz y que para querer a alguien más tengo que quererme a mí primero, respetarme y nunca hacer nada que pusiera en riesgo mi felicidad, por más insignificante que mis decisiones le parecieran a otros.

¡PARA, ES SUFICIENTE! Me dije antes de entrar a la vorágine de insultos que salían de la boca Andrea y creerme cada uno de ellos.

Por fin había logrado un estado paz, haciendo las paces conmigo misma, eligiendo lo que me hace feliz.. Algo que me había prometido desde que Alonso, quien pensé era el amor de mi vida, y yo terminamos y tuve que reencontrarme, rehacer mi vida cuando estuve de vuelta en Lima .. en fin no quiero recordarlo, no han pasado más que un año y aún me siento un poco vulnerable.

El tema es que yo había decidido elegir solo lo que es bueno para mí y el dejarme cortar o no el pelo por Alicia, por muy banal y estúpido que le parezca a Andrea, es importante para mí e impacta en mi felicidad. Es cierto que hay personas con decisiones muy difíciles que enfrentar, incluso yo, día a día, también enfrento decisiones más importantes que esas, pero si uno no aprende a decidir por lo que le hace feliz en las cosas pequeñas, ¿cómo podría uno decidir que le hace feliz en cosas más importantes?

No estaba dispuesto a arriesgarme, no ese día, no bajo esas circunstancias. Tal vez algún otro día me sentiría lo suficientemente fuerte para poner la felicidad de otra persona antes que la mía porque a veces elijo eso, pero no ese día.

Yo fui educada al excusarme y mi intención no fue ofender a nadie.

Andrea totalmente desesperada me gritaba todas aquellos improperios y me llenaba de adjetivos, sin embargo, yo no soy esa persona que ella describe entonces no los acepte, no lo hice míos.

Cada quien es responsable de su felicidad

Luego, con absoluta calma, mire a Andrea y le dije: “Alicia es un adulto y como tal  tiene la posibilidad de elegir el  camino correcto o el incorrecto. Yo no la he empujado a hacer nada. Su felicidad no es mi responsabilidad, ser feliz es un derecho que todos debemos ejercer y no depende de mi sino de ella ser feliz o no”

Y con eso me fui, sintiéndome en paz.

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